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lunes, 1 de agosto de 2011

CUANDO CASI NOS QUEDAMOS SIN VINO

Cuando los exploradores europeos llegaron a suelo americano se sorprendieron al ver los suelos plagados de uvas nativas que no crecían en racimos pequeños como en sus tierras si no en granos gigantescos; claro está que al tratar de hacer vinos con ellas se dieron con la amarga sorpresa de que su calidad era disímil que los de las cepas nobles. Mucho más adelante cuando se estudiaron las variedades de vides se confirmó que las usadas en la elaboración de vinos eran del tipo vitis vinifera mientras que estas otras de frutos enormes serían cepas más toscas, entre ellas la vitis labrusca.


La historia continuó, llevando a la prima noble a los más importantes eventos de alta alcurnia, mientras la prima "chusca" era la encargada de alimentar a las masas, produciendo también vinos, pero con un alto contenido de METANOL, es decir potencialmente tóxicos en dosis elevadas. Pero a mediados del siglo XIX Europa sufriría la peor crisis enológica de todos los tiempos que casi concluye con la desaparición de las vitis vinifera de de la faz de la tierra y esta fue producida por una plaga llamada FILOXERA (Dactylosphaera vitifoliae); este insecto invadió las tierras del viejo continente atacando a las vides, destruyendo las raíces y con ello toda la planta. La plaga llego a tal punto que se hacía imposible la producción de vino, y fue justo en este momento en que la - antes menospreciada - vitis labrusca cobraría protagonismo ya que está al ser mucho más resistente a este parásito se comenzó a usar como PORTA INJERTO, para que, al ser sembrada, sus raíces resistan la incidencia de este insecto y al alcanzar un tamaño adecuado servir de base para plantar en su tronco la variedad de uva requerida.

Aunque en la actualidad algunas de estas vitis labruscas son YA uvas de vitinificación, entre ellas la Concord, Catawba y nuestra Isabella, siguen siendo maltratadas en las sesiones de CATA describiendo sus aromas como silvestres, toscos y hasta el popular "FOXY" que es una forma de decir que recuerda a piel del zorro, o mejor dicho aroma animal lo cual, tampoco debemos tomar como algo extremadamente negativo, recuerden que el popular olor a CUERO también es de origen animal, solo que la alta concentración de estas fragancias pueden hacernos concluir que se deben a un vino defectuoso.

Hay mucho más que decir sobre estas cepas, aún en la actualidad muchos enólogos siguen haciendo CRUCES de estas con variedades nobles para equilibrar mejor las distintas sensaciones sápidas de los vinos finales y uno de estos cruces es la UVINA un híbrido entre ambas vitis con características que, aunque ya describimos hablando del PISCO, quiero dedicarle una sola publicación, pero eso ya será en otra oportunidad. Sigan catando y ¡SALUD!