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viernes, 18 de agosto de 2017

TOCANDO EL CIELO :: CASA VIGIL

A inicios del siglo XIV Dante Alighieri, uno de los mejores representantes de la prosa italiana, escribió - a lo largo de varios años - una de las obras más importantes de la literatura mundial, que al no tener un final trágico fue bautizada como comedia para posteriormente, de manos de otro grande de las plumas azurras como Giovanni Boccaccio, se calificaría como divina por ser un canto a la cristiandad. Quizás muchos de nosotros nos vimos obligados a conocer la visión del infierno, purgatorio y cielo de Alighieri, durante nuestra formación escolar, o fascinados por las distintas ilustraciones que nos transportaban a aquellas tenebrosos locaciones, leyendo con ansias para salir lo más rápido posible del infierno y conocer por fin aquel paraiso que tantas religiones nos prometen... pero entre todos un joven Alejandro Vigil - inspirado por su abuelo - quedó tan cautivado por dicho relato que convirtió su hogar en un homenaje a la visión de Dante que tuve la suerte conocer y que hoy trataré de relatar en estas líneas.

El recorrido empieza en las puertas del infierno, donde un ángel de tez algo inquietante nos da la bienvenida, descendiendo por unas escaleras para encontrarnos con una de las primeras evidencias del fuegos del infierno y reflejado en el libro contable de la bodega ESCORIHUELA GASCÓN (que fue subastado para reunir fondos tras el incendio sufrido a finales del 2008), un libro gigantesco cual biblia - enológica - reflejando en cada una de sus páginas izquierdas el apego del hombre por los bienes materiales, mientras que las páginas derechas - gracias al talento de un artista mendocino - las hojas contables se transformaron en ilustraciones únicas, que a pesar de lo basto del libro, ninguna se repite, provocando en quien los contempla envidia ante semejante joya de arte (aunque debo admitir que algunas ilustraciones transmitían ideas lujuriosas). Seguimos avanzando y como el infierno dantesco este se torna más frío conforme uno se adentra en él - clima propicio para el descanso de las barricas - pero las obras de arte en las paredes hacen menos tenebroso el ambiente, hasta que aparece en un muro, la imagen de la Virgen de la Carrodilla* protectora de los viñedos quien nos comienza a dar la confianza de que hay algo más allá del infierno.


Llegamos a un pasaje que - aún bajo tierra - nos iluminan los rayos del sol, haciendo saber que abandonamos el hogar del Belsebú pero aún no somos merecedores del paraíso; una vid crece en medio del lugar, enseñándonos que, aun en lugares lúgubres como este, tenemos la esperanza de llegar a probar la sangre de cristo. El arte en las murallas se vuelve más coloridos, y nuestra hermosa guía que al igual que su par - Virgilio (autor de Instrucciones para los Viticultores) - conoce tanto de estos lares como de los néctares de Dioniso y es ella quien nos prepara para ser merecedores del final de nuestro recorrido; cuando de repente, se deja escuchar la voz del creador (de este universo) quien por radio anuncia a nuestra acompañante "llévalos al cielo" y las escaleras nos trasladan a la superficie para ver lo que para muchos sería EL PARAÍSO donde la comida y el vino abundan y para beneplácito nuestro cada uno de los caldos** nacidos de manos del creador, desfilaron por nuestras copas para llenarnos de divinidad (al mezclar nuestra sangre con la de Cristo), para ver al mismísimo AMO de este espacio paseándose por el Edén, acercándose a cada uno de los invitados, brindando con ellos y vertiendo su sapiencia para maridar perfectamente con sus vinos.

Creo que ni mis palabras, ni las fotografías merecen a la experiencia que aquí se viven, pero no me queda más que agradecer al mismísimo Alejandro "el enemigo" Vigil, por ser excelente anfitrión - a pesar de lo demandado que se encuentra por sus obligaciones - y que en una futura visita (esta vez vuestra) podamos mostrarte un poco más del Pisco (del cual ya se ha confezado fanático) y de nuestra grandiosa gastronomía que de sus manos podría ser llevada hasta el mismo paraíso. Por mi parte me despido, prometiendo en una futura reseña tengo que hablarle de los vinos de esta casa, tanto los "Enemigo" como los "Gran Enemigo". Nos vamos con las palabras que encierran el concepto de esta casa: "Sal de tu zona de confort y recuerda que el principal enemigo al cual vencer eres tú mismo", sigan comiendo y bebiendo bien y ¡Salud-os!


* La Virgen de la Carrodilla lleva este nombre debido a que la sacaban en procesión en una carretilla y la gente en este lugar, al ser sierra y no tener alimentos ricos en yodo (abundante en alimentos marinos) padecían de bocio, dificultándose la correcta pronunciación de "carretilla" sonando como "carrodilla".
** Sí, yo se que el terminó caldo suele usarse más para el mosto que para el producto terminado, pero tengo que buscar sinónimos que ayuden a que la lectura les sea más grata.