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jueves, 8 de diciembre de 2016

EL VEGANISMO HOY


Como Ingeniero de Alimentos y docente en distintas instituciones en las cuales la educación gira en torno a los alimentos, me ha tocado hablar mil y un veces sobre el veganismo, esta especie de religión en la cual la gente - ante un máximo respeto hacia la vida - no consumen ningún producto de origen animal, ni alguno en el que estos hayan participado de alguna manera, así la leche, huevos, miel de abeja y obviamente las carnes son rechazados por quienes la profesan; y como la alimentación es solo una pequeña etapa de nuestra vida también se oponen a vestir o usar productos como la seda, lana, cuero, perlas, marfil, etc. A pesar de que uno es libre de hacer con su vida lo que le plazca, cuando nuestros actos comienzan a afectar a otras personas es donde pueden comenzar los problemas y esto es lo que ha provoca que en Italia - aunque geográficamente no sea del todo correcto - arda Troya.

Donald Watson (1910 - 2005) es para mucho el creador de los conceptos del veganismo, y plantea que incluso los vegetarianos - que deberían llamarse ovo-lacto-vegetarianos - no son más o menos vegetarianos si visten de pieles, usan accesorios de cuero o simplemente van a un hipódromo o un circo a ver como se explota a estos seres vivos que también comparten con nosotros su lugar en el reino animalia. Para Donald el humano da un trato a los animales similar a la esclavitud, y aunque su filosofía nunca fue del todo explicada, los términos de salud o dieta nunca fueron parte de este pensamiento.

Debo confesar que incluso su servidor ha tenido momentos en su vida en los que fue seducido por esta ideología, enamoramiento que duró solo unos meses, hasta que mi profesor de nutrición demostró que este comportamiento no tiene nada de saludable; y es que nuestro cuerpo - a lo largo de la evolución - no se ha adaptado a una dieta netamente herbívora; dentadura, estómago y sobretodo intestinos están adecuados a alimentos procesados, por lo que una carne cruda tampoco sería una buena idea. Los intestinos (y sistema digestivo) de los herbívoros son larguísimos mientras los de los carnívoros son bastante breves y el nuestro es un intermedio entre los dos, debido a nuestra dieta onmívora. Y aunque la proteína animal sea una de las principales defensas de la dieta onmívora sobre la vegana, son los micronutrientes los que en realidad van a ser completamente nulos en quienes practiquen esta seudo-religión; y es que el hierro - aunque presente en productos vegetales - es mucho más asimilable en productos animales (hasta cuatro veces más) y la gran mayoría del complejo B se encuentra en carne o vísceras, siendo la B12 completamente inexistente en el reino plantae, lo que obliga a nuestros amigos veganos a buscar alternativas como el consumo de algas o recurrir a los suplementos en pastillas; caso similar pasará con los grasas esenciales como el omega-3 (rico en pescados grasos) que felizmente pueden hallar en el sacha inchi o nuevamente en las "pepas"

Entonces, como dijimos al comienzo, tú puedes hacer de tu vida lo que desees ya que en un mundo como el nuestro, en el que la mayoría estamos "sobrenutridos" el dejar de comer una u otra cosa no te vendrá nada mal, puedes suplementar tu dieta e incluso aprender más de alimentación para que no te falte nada y eso - obviamente - es bastante bueno; el problema es cuando obligamos a otros a cumplir nuestras costumbre y para ser exactos hablemos estrictamente de los niños. En nuestros primeros años necesitamos muchos nutrientes, con ellos formaremos nuestros huesos, músculos y conexiones nerviosas que nos servirán más adelante para llevar una vida normal, la mala nutrición en esta etapa no solo puede ser peligrosa, sino que incluso podría traer consecuencias mortales.

Todo lo antes explicado debe ser el motivo suficiente para que en Italia, se proponga una ley en la cual los padres que obliguen a sus hijos - menores de 16 años - a llevar una dieta vegana, puedan pasar hasta un año privados de su libertad; esto reforzado por la gran cantidad de casos en esta sociedad que van desde la muerte de infantes hasta pérdida de la custodia de niños mal nutridos.

Ningún extremo es bueno, y así como el fanatismos religioso muchos adoptan estas ideologías al punto de ni siquiera querer darle de lactar a sus hijos pues esto los haría "no veganos", mas si tú deseas adoptar esta postura sin molestar a nadie - te felicito - espero que antes hayas pensado que ya no te invitarán a las parrilladas, al cevichito de los fines de semana, al chifa o a alguna pachamanca y sobretodo tendrás que despedirte de los néctares de Baco, porque mi amigo, la gran mayoría de los vinos son aclarados con clara de huevo, caseina de leche o incluso cola pez y aunque también existen alternativas químicas para este proceso, mejor asegúrate en la etiqueta (o ficha técnica) que ningún animal haya participado en nuestras bebida predilecta para que puedas disfrutarla o en todo caso privarte de ella ¡SALUD-OS!


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