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miércoles, 28 de junio de 2017

8 ERRORES MÁS COMUNES AL CONSUMIR VINO


El vino es una de las bebidas más populares del mundo, para muchos denota clase y cultura, el éxito de los negocios, las cenas familiares y cada evento importante de nuestras vidas tiene a los néctares de la vid danzando en las copas, tiñendo nuestras lenguas y alegrando nuestro espíritu; sin embargo los dominios de Baco son tan vastos que es difícil estar al día con las bodegas de moda, las mejores cosechas e incluso para el ciudadano de a pie, reconocer un buen vino de uno simplemente comercial puede ser una tarea complicada, así que hoy en esta publicación hablaremos de los 8 ERRORES MÁS COMUNES A LA HORA DE CONSUMIR UN VINO

1. CREER TODO LO QUE DICE LA ETIQUETA:
Para muchos es bien sabido que los términos "Crianza, Reserva y Gran Reserva" hacen alusión al tiempo en que el vino es guardado antes de salir a la venta, sin embargo es una práctica común - sobretodo en el nuevo mundo - plasmar en la etiqueta el término que mejor calzó con el nombre del vino sin que esto signifique absolutamente NADA, el contenido puede incluso no haber conocido la barrica y tener la palabra reserva con letras gigantescas en la etiqueta, y obviamente el inocente consumidor puede incluso presumir el bouquet del vino, las fragancias a roble y los toques de madera que, solo existirán en su imaginación y hasta podrían hacernos pasar el ridículo.


2. CREER TODO LO QUE DICE LA CONTRAETIQUETA:
Pues si las etiquetas exageran, créeme que las contraetiquetas no se quedan atrás, y es que "quien habla mal de su producto", si es que tú preguntas - ¿Con qué va mejor este vino? - La botella te dirá que va perfecto con todo tipo de carnes, pescados, vegetales, postres y hasta con tu suegra este vino te parecerá delicioso. Punto aparte son las pequeñas historias que estás cuentan sobre la exhaustiva preparación de los vinos cosechados a mano, por damas de manos vírgenes, bajo una lluvia de estrellas fugaces y otras cosas que demuestra que muchos de quienes las escriben podrían estar escribiendo cuentos para niños o ciencia ficción en lugar de una etiqueta de vino.

3. TEMPERATURAS:
Nos olvidamos un rato de la presentación del vino, por último la ficha técnica del vino (que muy posiblemente esté colgada en la web de la bodega), nos puede dar una idea de lo que vamos a beber, pero esto puede importar poco o nada si al temperatura de nuestra bebida no es la correcta; no solo es enfriar los vino o temperar los tintos, pues cada tipo de vino - y hasta cada cepa - tiene una temperatura ideal.

fuente: El gourmet de la Uva
El frío ayuda a percibir más agradable la acidez y frescura de los blancos y conservar mejor sus aromas, en los espumosos además acentuará mejor sus burbujas y en los dulces ayudará a controlar su carácter edulcorado; por otra parte en los tintos, las temperaturas más elevadas ayudarán a que los taninos sean menos astringentes y colaborarán con lo liberación del bouquet. Temperaturas mayores a los 20 grados harán que el alcohol sea muy protagonista (tanto en nariz como en boca) y las fragancias se disiparán con mucha facilidad, mientras que el vino muy frío será percibido como poco fragante al evitar que los compuesto volátiles se evaporen de forma natural e incluso en boca puede también afectarnos el sentido del gusto; con todo esto no estoy diciéndoles que tengan un termómetro siempre en el bolsillo mas si lo que quieres es disfrutar al máximo tu bebida es mejor que trates de acercarte a lo que aquí recomendamos.

4. SERVICIO & COPAS:
Ficha técnica - impresa - en la mano, temperatura perfecta, hacemos el descorche y algo sucede, hiciste todo lo que habías aprendido sin embargo el vino no sabe igual que en aquella oportunidad y probablemente sea culpa de las copas o las cantidades de servicio. Cada vino, e incluso cada cepa puede tener su copa ideal, pero sin entrar en muchos detalles esta debe ser ligeramente abombada, esto permitirá que las fragancias que emanen de nuestra bebida se concentren en la parte superior de la copa y puedan darnos la bienvenida a lo que será una sensación muy placentera, estas sensaciones podrán incluso evolucionar al agitarla y notar como el alcohol arrastra a otros olores para que la sensación sea completa; puedes olvidar todo lo antes mencionado si te sirves el vino cual si fuera una birras llenándola hasta el tope sin dejar espacio para que las fragancias afloren o peor aún para abrir el vino sin que termines empapándote tú o a tus vecinos de copas. Tus copas sinuosas, de colores o bordes dorados, la copa martini o las de vidrio grueso que te vino de regalo en esos vinos de "2 x 1" solo terminarán arruinando el momento.


5. AGARRAR LA COPA:
Las copas fueron diseñadas con un largo fuste (tallo, pierna), para que tú tengas toda esta área para sujetarla, incluso si crees que te hará ver mejor, puede tomarla del pie o base y conversar de lo lindo con tus amistades sobre cual aerolínea tiene la peor comida o cuanta gasolina gasta tu flamante camioneta; más tomar la copa por el cáliz es una invitación a arruinar el vino, y no, no hablamos de lo mal o bien que se pueda ver, sino de las consecuencias de estos actos con nuestra bebida; y es que esta postura lo único que hace es calentar nuestra bebida arruinando por completo los blancos, restándoles frescura a los rosados y haciendo aún más alcohólicos los tintos. El coñac se calienta en la copa con nuestra mano para que el tanino de la madera sea más amable, pero en el vino esta práctica solo desmejora la vivencia.



6. "MAREAR" AL VINO:
Quizás por imitación más que por conocimientos, al tener la copa perfecta para la ocasión, algunos comienzan a agitar la copa cual centrífuga antes de acercársela a la copa, esto podría ser perfecto para un vino de guarda o para despejar los aromas a reducción que puedan haber acumulado con el tiempo una añada lejana, mas los vinos jóvenes (sobretodo blancos y rosados), pueden despejar por completo sus "aromas primarios" que son los que ayudan a identificar a la cepa y hasta terroir quedándote solo con las fragancias propias de fermentación (al evaporarse el alcohol de las paredes de la copa) teniendo como resultado una experiencia limitada.



7. DEJARLO RESPIRAR:
Esto es lo opuesto al anterior punto, y es que si nos topamos con vinos que han tenido paso por barrica, lo más probable es que necesiten oxigenarse un poco, para despejar aromas propios de reducción e incluso este mismo oxígeno y posterior reposo ayudan a que evolucionen las fragancias representativas de la crianza como madera, vainilla, clavo, tostados que pasarán desapercibidas si nos mandamos la copa de frente a la garganta. Este tiempo también puede ayudar a que los taninos se suavicen, la acidez se regule y hasta afloren nuevas sensaciones que mejorarán mucho la experiencia; la decantación puede maximizar estos resultados - pero repetimos - siempre y cuando el vino sea uno con un buen tiempo de guarda, de otra manera (como en los vinos jóvenes) lo único que conseguiremos es echarlos a perder.


8. OXIGENARLO EN BOTELLA:
Esto se lo podemos haber escuchado a las degustadoras en las distintas tiendas "destape la botella una media hora antes de beberlo" y yo dentro de mi digo - ¡¿PARA QUÉ!? - ¿Acaso el aire tiene suficiente fuerza como para entrar, hasta el fondo de la botella, y oxigenar todo el vino? - Pues ¡NO! - lo más lógico es que después de esos 10, 15 o 30 minutos se encuentre bien oxigenada la pequeña área del pico de la botella y el resto del vino siga tan igual como cuando estuvo cerrado, así que si en verdad quieren oxigenar su bebida háganlo en copa o mucho mejor con una decantación previa para que verdaderamente afloren las propiedades que líneas arriba explicamos.


Así que para despedirnos, esperemos que estos consejos ayuden a que disfrutes mucho más de nuestra bebida predilecta y verás que probablemente una de tus actividades favoritas podrá ser incluso ahora mucho mejor ¡SALUD-OS!

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