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jueves, 21 de abril de 2016

EL PROFE - NO - SABE


Hace un par de días un tuitero al que sigo - @MutanteAlbino - me etiquetó en una gráfica, por más divertida, en ella se explicaba como la gran mayoría de "catadores" (o en si todo consumidor) suele calificar de manera distinta los productos que se le presentan teniendo como referencia el precio; así un producto de modesto valor se le buscarán los defectos mientras que, cuando el valor es elevado, buscará las virtudes y las calificará de mejor manera. Así que hoy quiero demostrarles como es que funciona este proceso y de paso defender mi nombre y, en especial, mi sobrenombre

No solo es el precio, en realidad la fama de las marcas, los lugares donde comemos, el origen y hasta el mismo hecho de gastar afectará en nuestra percepción de captar las cosas. Quizás - si tienes más de tres décadas de edad - recuerdes el RETO PEPSI, una cata a ciegas donde daban a la gente dos muestras de los dos refrescos de cola negra más conocidos en el mercado y ante el asombro del público la mayoría parecía escoger Pepsi sobre la Coca Cola; pero a pesar que esta fue una campaña de marketing que remeció el mundo, meses después todo volvió a la normalidad por que el peso de la marca era mucho más valorado por la personas que el mismo sabor, confirmando que a veces es el cerebro y no la lengua la que decide sobre nuestra satisfacción.
Daguerrotipo de San Martín a los setenta años de edad (1848)
Otro ejemplo que me gusta contar es sobre las travesuras del Generalísimo Don José de San Martín; quien una vez retirado de sus labores en el Protectorado de Perú, volvió a Mendoza a llevar una vida más calmada, fue aquí donde recibió la visita de unos amigos a los cuales degustó vinos moscatel mendocinos y de vinos de Málaga a los cuales previamente intercambió las etiquetas; los resultados fueron tal cual los suponen: Los de Málaga (con etiqueta de Mendoza) fueron calificados como "ricos más de pobre fragancia" mientras que los de Mendoza (con etiqueta de Málaga) "inmensamente distintos, exquisitos, sin punto de comparación". El general estalló en risas "Ustedes son unos pillos que se alucinan con el timbre" mientras confesaba sus diabluras (1).

Entonces, si es que nos dejamos llevar por marcas o precios - ¿Qué papel cumplen los catadores? - Bueno, en el caso particular de su servidor como catador de Pisco, en realidad las catas podrían ser o no sugestivas, mas cuando eres jurado de un Concurso Regional o NACIONAL la evaluación es a través de una CATA A CIEGAS donde juzgas con la única información de la cepa y/o variedad de Pisco que estás catando. El grupo de jueces dará un veredicto, el cual deberá ser lo más uniforme posible para tener validez, estandarización que solo se logrará con años de entrenamiento en este tipo de eventos donde - por la cantidad de muestras que se evalua - no se bebe sino se degusta y esputa. 

Al final, no podemos desvalorar a aquellas personas que se desviven estudiando - y catando - los distintos terruños, zonas, cepas, tipos de elaboración, vinificación, Denominaciones de Origen, Crus, Pagos... sin contar con marcas, precios, cosechas, puntajes y esto solo en el mundo del vino, ya que un Sommelier también debería saber de destilados, cerveza, tabaco, café, te, agua, etc. Al final, si es cierto que hay mucho improvisado de "labia lírica" a la hora de describir una bebida, la verdad es que - en cata a ciegas - es donde podremos ver las cualidades sensoriales de un determinado individuo. Sigan bebiendo, sigan catando y sobretodo sigan entrenándose que el catador no nace, sino se hace a lo largo de entrenamiento ¡SALUD-OS!


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